Caracas, jueves 17 de abril de 2014
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Vidas de frontera: Andinos y llaneros en la frontera colombo-venezolana. Un estudio cualitativo. (Introducción)
Fecha: 06-08-2008
Sección: Materiales de apoyo
Autor: Elizabeth Zamora Cardozo





VIDAS DE FRONTERA
Andinos y llaneros en la frontera colombo-venezolana
Un estudio cualitativo




Elizabeth Zamora Cardozo

Universidad Central de Venezuela
Facultad de Ciencias Económicas y Sociales

Introducción

La frontera es principio, también es final, entrada y salida. Lugar de movimientos migratorios. En ese andar se desplazan pensamientos, sentimientos, ideas, mitos. Formas de ver el mundo. Es el sitio donde braceros y espaldas mojadas cruzan en busca de trabajo. Donde transita la mujer colombiana, mexicana o boliviana que cuida al niño de la estadounidense, de la venezolana o de la chilena. El lugar donde el infante duerme con las canciones de cuna tradicionales de "al lado", y aprende el Gloria inmarcesible antes que el Gloria al bravo pueblo,1 y viceversa.

En la frontera colombo-venezolana un joven de San Antonio del Táchira, bajo un mismo cielo, se prepara para visitar a su novia, que vive en Cúcuta. También un niño venezolano espera el fin de semana, para jugar al fútbol con su primo colombiano. La frontera es un río, que en Venezuela le dicen Arauca y en Colombia Margua. Que en EE.UU. llaman Grande y en México, Bravo. Sin embargo, la misma agua... es la que corre.

La palabra frontera aparece generalmente como sinónimo de límite. Los politólogos han separado ambos conceptos. El límite es definido como "línea que divide" y la frontera, como un espacio en el que pueden generarse contactos humanos caracterizados por múltiples relaciones derivadas de la interacción social.

La noción de frontera se relaciona con los conceptos de país, nación, Estado, pueblo, ciudadanía, territorialidad, patria, soberanía e identidad nacional, entre otros. Connota lo de aquí y lo de allá. Lo mío y lo tuyo. También significa lo nuestro, que se materializa y repre­senta a través de hibridaciones culturales, posibilitadas por el contacto entre grupos sociales de uno y otro lado. Aquí se enmarca la pregunta inicial de esta investigación. ¿Cómo se percibe y aprehende el fenó­meno desde la propia frontera? Para ello anduve por San Antonio y Ureña en el estado Táchira en Venezuela; y por Cúcuta, en Colombia. También por Guasdualito y El Amparo, en el estado Apure y por el departamento de Arauca, en el vecino país. Realicé entrevistas en pro­fundidad e historias de vida a familias populares de los pueblos vene­zolanos que se mencionan, así como a informantes que pueden cali­ficarse de "testigos claves". A este recorrido se suma mi paso, en condición de "visitante" por La Guajira y el Amazonas, en el lado venezolano.

Todo comenzó en 1988 cuando, para optar al título de sociólo­ga, realicé en San Antonio y Ureña el trabajo de grado titulado: Cuan­do el límite se desdibuja. Entrevisté a colombianos y a venezolanos en ambos lados de la frontera. Fue la primera fase de esta investigación. De la pregunta inicial, ¿Cómo es vivida la frontera desde la frontera misma?, han derivado otras interrogantes plasmadas en estas páginas.

En medio de las diferencias culturales existentes entre las regio­nes que forman la franja fronteriza colombo-venezolana, ¿cuáles son los elementos que nos permiten identificar como "sujetos de frontera" a quienes habitan este espacio?¿Qué tipo de hechos, de lo macro y lo micro-social demarcan el límite internacional, y señalan que se forma parte de Estados nacionales específicos?¿Cuáles reflejan patrones de integración?¿Qué características tiene una frontera en interacción social?

¿En qué medida este espacio determina los modos de vida de quienes lo viven desde dentro? ¿De qué manera es contada la frontera por quienes residen en pueblos limítrofes? ¿Cómo se auto define el habitante de la zona? ¿Cómo considera que lo ven desde "el centro"? ¿Es considerada una zona de tensión en la magnitud que se expresa en los medios de comunicación social de Venezuela? Estas inquietudes, también son centrales en el libro de mi autoría titulado: Tramas de vida en la frontera colombo-venezolana. (San Antonio-Ureña-Norte de Santander). Las ideas esenciales, así como diversos pasajes que allí aparecen, se insertan en estas reflexiones. Ha sido la segunda fase de investigación.

En 1992 realicé en Ureña historias de vida a tres generaciones de la familia Rodríguez. A doña Ludovica, a tres de sus hijos (Aura Ludovica, Jesusa Ludovica, y Ludovico Segundo) y a dos de sus nietos (Gladis Ludovica y Ludovico Tercero) 2 quienes muestran aspectos de una frontera vivida en tres tiempos. A sus experiencias se suman diver­sas conversaciones informales con otros miembros de la familia. En 1997 me trasladé de nuevo al Táchira. Realicé historias de vida a ocho ancianos. Seis en Ureña y dos en San Antonio. A doña Matilde Ruiz, a doña Cora, "la cacica", quien por treinta años se desempeñó como requisadora3 en el Aeropuerto Internacional de San Antonio del Táchira. En el pueblo la conocen como "La vieja Cora". También a doña Diana fundadora de una aldea en Ureña, a doña Luisa y a doña Saturnina, una experimentada "lectora de cartas"4 Entrevisté a don Eleuterio, a don Lucas, y a don José. Para el momento, ellos tenían entre setenta y ochenta y siete años de edad.

Constituyen la primera generación, especificada con el signo (1G). Exceptuando a don Eleuterio, a doña Diana y a doña Saturnina, reali­cé historias de vida a los hijos de los informantes de la primera genera­ción. Luisa Eugenia, Cora María, Cruz Margarita, José Segundo y Jesús Matilde. Contaban entre 34 y 45 años de edad. Formaron parte de la segunda generación (2G). En el caso de doña Luisa y don José, las historias fueron realizadas también a miembros de la tercera genera­ción (3G) Luisa María y José Tercero. Todos venezolanos. Incluyendo la de "Los Rodríguez," realicé un total de seis historias familiares. Ma­ría, Jairo Vila "el heladero", y Nieves, son los nombres de tres colom­bianos que habitan en San Antonio y Ureña. Narraron parte de su vida. Ángela, una abogada de la zona, junto a un dirigente político, y un joven que se autodefinió como colombo-venezolano, a quien bau­ticé "El Lice",5 fueron también testigos claves. Sumaron 27 las historias analizadas.

Entre 1998 y 2001, me dispuse a emprender una nueva fase de este camino. Esta vez en Apure. Guasdualito y El Amparo fueron los pueblos escogidos para la andanza. Quería aproximarme a la manera como la gente de los Llanos vive la realidad de frontera. No contaba con las relaciones amistosas que tenía en el Táchira. La inserción en la zona se me hizo más difícil.

Conversé con algunos colegas nativos de Guasdualito, lo que propició contactos importantes. Una coincidencia afortunada, fue el hecho de que mi auxiliar de investigación, la bachiller Alexandra Ochoa, tuviese parientes que residen en El Amparo. Esto facilitó mi acerca­miento a la zona.

Partimos en autobús desde Caracas. La madrugada nos sorpren­dió en pleno llano. Vi amaneceres con colores que se confundían con el verde del pasto. Hacía esfuerzos para tratar de que aquellas imágenes se quedaran grabadas en mi memoria. Me parecía tener en las manos un gran álbum de fotografías, donde podía pasar en milésimas de segun­dos, hojas llenas de representaciones pictóricas. Bueyes acostados junto a un lago, a su alrededor y sobre ellos, las garzas blancas se deslizaban con una suavidad que incitaba al recogimiento. Árboles que entre sus ramas dejaban ver el cielo. Al paso del autobús miré a varios hombres en la faena de tejer chinchorros. Al lado, la típica taza de peltre. Supuse que llena de café. Fueron catorce las horas de viaje.

Al llegar a Guasdualito los familiares de Alexandra nos espera­ban. Apenas llegamos al terminal de pasajeros, su tío me dijo: "estese tranquila, que la frontera no es como la pintan, aquí se vive bien". Sus palabras resumían una de las principales preocupaciones de los habi­tantes de la zona: la manera como consideran que son percibidos des­de el centro. En tanto parte de la frontera, se sienten portadores del estigma de zona roja y de tensión que prevalece en los diarios capitali­nos, cuando se hace referencia al lugar. En veinte minutos arribamos a El Amparo.

Los viajes posteriores hacia Apure, los hice sola. Traté de equili­brar el número de entrevistas realizadas en ambos estados. Los roles de los testigos claves y las ocupaciones. Políticos, maestros, amas de casa, obreros, estudiantes, y cultores populares son entrevistados en el Táchira y en Apure.

Al igual que en el Táchira, entrevisté a tres generaciones de ha­bitantes de dos pueblos de la zona. La primera estuvo conformada por personas entre sesenta y noventa años. Entre ellos tenemos a don Jesús Real Mercado, conocido como "don Realito", el curandero del pue­blo, don Luis Ayala, un ex Guardia Nacional, don Ramón Briceño, quien se definió como binacional, don Sócrates, un anciano que cuan­do niño acompañaba a su madre en las labores de partera. También don Cristóbal y don Faustino, quienes dedicaron la mayor parte de su vida a "trabajar llano", como denominan la faena de criar animales y labrar la tierra. Don Folco, padre e hijo, descendientes de familias italianas que poblaron Guasdualito. Don Genaro Labanchi, "un llane­ro nacido en Italia", quien a los noventa y tres años y en perfecto estado de lucidez, relata sus vivencias. Fueron ocho los entrevistados integrantes de la primera generación.

Entre los hombres de la segunda generación, realicé historias de vida a Folco, hijo. A William, un joven dirigente político de El Amparo. A Wilfredo, quien se definió como "veguero" 6 y a Cuper Márquez, un cultor popular. Entrevisté a José Soler, un trabajador de las petroleras. A Julio Araque, un tachirense que desde hace treinta años vive en Guasdualito. Entre quienes se incluyen en la tercera generación de informantes masculinos, prevaleció la informalidad. Sólo pude regis­trar el relato de Raúl Ortiz. Los otros no permitieron ser grabados. Creo que por timidez. Sumaron siete las entrevistas.

A algunas de las mujeres de la primera generación, se las puede definir con el calificativo de matronas. Entrevisté a doña Rosa de Arauca, y a doña Concepción. Ambas colombianas y con más de treinta años de residencia en Guasdualito y en El Amparo respectivamente. Doña María Zapata, madre de Wilfredo Zapata, narra lo que significaba el arduo trabajo del llano para una mujer. Doña Vicenta hace énfasis en su papel como ama de casa y madre. Presento la historia de vida de la señorita Rita Gallardo, de setenta y cuatro años, la maestra del pueblo. Sumaron cinco, las mujeres llaneras entrevistadas.

Muchas de las jóvenes de la tercera generación se han desplaza­do por razones académicas hacia zonas aledañas. Las de mayor poder adquisitivo, a San Cristóbal y a Caracas. Otras han permanecido en su sitio de origen desempeñándose en el sector terciario. Gran parte lo han hecho porque ya son madres. En la zona es frecuente el embarazo precoz. Al caminar por las calles es común observar adolescentes en estado de gravidez. Realicé seis entrevistas en profundidad a las jóve­nes y una historia de vida grabada a Lilia, hija de doña Concepción.

Para evitar repeticiones no se citan todos los entrevistados. Fue­ron 21 los relatos de vida realizados en Apure, entre las cuales se en­cuentran cuatro grupos familiares. En total, sumaron 48 los relatos, y 10 entrevistas que de manera formal fueron registrados en la zona. A estos datos se agregan los encuentros no grabados.

He estructurado la investigación en siete capítulos. El primero se titula: Narrar la vida en la frontera colombo-venezolana, donde se hacen algunas consideraciones relativas al uso que hago del método cualitativo. Menciono aspectos de orden metodológico. Reflexiono en torno al significado de aplicar técnicas cualitativas en la investigación sociológica. Me detengo en algunas de las implicaciones que podría tener insertarse en el mundo subjetivo tanto de los informantes como del investigador, lo cual implicó entender que mi desafío como investigadora no consistía en "tratar de salir" del mundo de símbolos e imágenes donde me encontraba imbuida, sino atreverme a entrar. Significaba vivenciar la relación dialéctica del investigador con el mundo de la subjetividad, que preocupó tanto, entre otros, a Max Weber, y que Alfred Schütz trató de desentrañar en su sociología fenomenológica.

El segundo capítulo trata sobre la frontera en interacción social. Presento una visión general de los espacios territoriales que se men­cionan en el transcurso del análisis. El tercero versa sobre las historias de vida de don Eleuterio, de doña Cora y de doña Matilde en el Táchira. También de don Sócrates, doña Concepción y doña Rosa en el estado Apure. Todo esto con la finalidad de realizar una primera aproxima­ción a su mundo cotidiano.

El cuarto capítulo se titula: la universalización del hecho social de frontera. A través de la comparación entre la frontera colombo- ­venezolana y la mexicano-estadounidense, hago referencia a situacio­nes y vivencias que pueden observarse en otros "lugares de frontera". La idea de universalización del hecho social de frontera incluye aspec­tos sobre la estigmatización de sus habitantes, la identidad cultural, la socialización geopolítica, los oficios de frontera, y los antagonismos y simbiosis de frontera. Estas líneas muestran cómo las relaciones interactivas que se observan en la zona, cimientan estilos de vida enmarcados dentro de relaciones sociales propias del lugar. Aún cuan­do los espacios sociales de frontera, ubicados entre distintos Estados Nacionales, conserven su especificidad, hay modos de vida que los conectan y particularizan. Visiones de mundo, relaciones de parentesco o fiestas que desdibujan el límite, son algunos de los ejemplos de la realidad vivida que intento mostrar a través de lo que denomi­no: universalización del hecho social de frontera.

Para puntualizar algunos aspectos sobre otras fronteras, analicé textos literarios como la obra de Carlos Fuentes, La frontera de Cristal, ambien tada entre México y Estados Unidos; la novela de Saul Ibargoyen Islas, Fronteras de Joaquín Coluna, narrada desde Brasil y Uruguay, y de Venezuela, Sobre la misma tierra, de Rómulo Gallegos, en la que el autor hace un recorrido por La Guajira, región ubicada entre Venezuela y Colombia. Me sirvieron junto a otras ma­nifestaciones literarias para mostrar episodios propios de estas zonas. Expresiones artísticas producidas por los chicanos, quienes cuentan con literatura, música y poesía de frontera, también constituyeron mi marco de referencia. Revisé corridos mexicanos donde se ilustran algunas de las vicisitudes por las que tienen que atravesar los "espaldas mojadas" 7 al intentar cruzar al norte.

El quinto capítulo trata sobre las constantes discursivas en histo­rias narradas desde la frontera. Tiene como objetivo destacar la exis­tencia de estructuras narrativas en el discurso de quien cuenta su vida. Formas que se repiten, independientemente de la persona y del lugar en el que la historia sea contada. Se entrelazan las dimensiones: estruc­tura discursiva-espacio social de frontera. En tal sentido, hago referen­cia al pueblo como terruño, a la casa como templo, a la remembranza del pasado, y a lo real maravilloso americano. En los relatos, también se hacen frecuentes las alusiones al trabajo y a los conflictos familiares. Aparecen acompañados de historias de gratitudes e ingratitudes. Quie­nes cuentan sus vivencias se detienen en la importancia de la educación y del amor. También refieren sus percepciones en torno a la muerte.

Lo narrado por los informantes me condujo a incluir en esta investigación, aspectos que en un principio no formaron parte de mis objetivos. La inducción fue esencial para el análisis. Se entrelazan la lógica armada por mis intereses, y lo que surge de la realidad. De allí el carácter deductivo e inductivo que se plasma en estas líneas. Desde ambas dimensiones construí categorías. Las primeras las realicé a partir de la consulta de material bibliográfico y hemerográfico. Entre 1988 y 2002 revisé dos de los diarios de mayor circulación en el país: El Universal y El Nacional. Pude advertir que en las alusiones a la frontera aparecían, esencialmente, referencias a la violencia y a lo geopolítico. También a las relaciones comerciales y a la identidad nacional. Estas dimensiones, convertidas en categorías de análisis, se combinaron con otros aspectos que surgieron en el transcurso de la investigación, donde la estructura discursiva de los informantes marcó la pauta.

En el transcurso de este recorrido el tema de la familia se pre­senta desde distinto trazos. ¿Y cómo no aparecer? Al seguir la técnica propuesta por Daniel Bertaux, entrevisté a varias familias en tres gene­raciones. Me detengo en aspectos concernientes a la familia en la pro­vincia venezolana. El hecho de pertenecer a una familia popular del estado Monagas, me permitió hacer de testigo clave. Así, una niña, una adolescente del interior del país, que vivía, que sentía, anduvo de la mano de una socióloga que trata de comprender aspectos de su realidad social. Este recorrido me significó una especie de juego alquímico expresado en una transmutación vivencial, donde cada experiencia personal se convirtió en una oportunidad. Porque lo más terrible, es el olvido 8 .

Relacionados con los temas que estoy tratando, en estas líneas aparecen en forma de "retazos" algunos de mis recuerdos. Si estudio sociológicamente el mundo de la vida de los demás, ¿por qué no in­sertar el propio? Efectué lo que he denominado un socio-análisis introspectivo, expresado pasajes introspectivo,9en de mi historia de vida. En segmentos de mi realidad. Una experiencia vista en conexión con un ámbito so­cial, en movimientos diacrónicos donde emergen distintos momentos de lo vivido. A través de este ejercicio, comprendí lo fácil que puede ser confundir la imaginación con el recuerdo. Adjudicar ciertos sentimientos a un episodio del ayer, condicionado por nuestra percepción presente, en torno a lo sucedido. También sé de sucesos que deciden no revelarse, dejados muy adentro, para la evocación personal y no para ser develados ante ningún interlocutor.

Realizar este recorrido interior surge de la necesidad de com­prender algo de mi "mundo de la vida", 10 lo cual resultó ser un ejerci­cio útil para reflexionar en torno al significado de contarse uno mismo. Fui mi propio interlocutor. Como parte de una familia de provincia, hice de testigo clave. "Para nadie la familia es solamente un objeto de análisis. Es inevitable ver 'la familia' desde mi 'familia' y es­pontáneamente pensamos que nuestra propia familia reproduce los rasgos de la familia en general" (De Viana, 2000:219)

Con la finalidad de tratar de desentrañar un poco la manera como se narra la vida, además de las historias recogidas en la frontera, apare­cen en el transcurso del texto relatos como el de Jesusa Palancares, una mujer que en su niñez participó en la revolución mexicana. Hasta no verte Jesús Mío, es el título que le da la novelista Elena Poniatowska, quien se encarga de entrevistarla. También de México, analicé Los hijos de Sánchez, de Oscar Lewis. La historia de la boliviana Domitila Barros 'Si me permiten hablar.' Testimonio de Domitila, fue otro de los textos estudiados.

En Venezuela, Carmen Elena Busquets realizó una historia de vida a un anciano, la tituló: La ruta de don Miguel. Incluyo la historia de Tío Veneno, un curandero de Chacao, también en Venezuela; fue reco­gida por Ricardo Leizaola. De Cuba, estudié Biografía de un Cimarrón de Miguel Barnet, el relato de Esteban Montejo, un anciano que comenta sus vivencias como cimarrón. Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia, es la narración de una indígena guatemalteca, quien ganó, luego de que su historia fuera conocida, el Premio Nóbel de la Paz. De algunas de estas narraciones tomé ejemplos para ilustrar lo que he denominado constantes discursivas.

En el capitulo seis hago referencia a los oficios de frontera. Son prácticas identificadas con situaciones que caracterizan estas zonas. Al­gunos son coyunturales. Otros tienen mayor presencia en el tiempo. El séptimo capítulo es sobre la violencia en la zona. Presento algunas referencias de sucesos como la masacre de los cuivas y la de El Ampa­ro. Ambas en la frontera llanera. Menciono testimonios de mis infor­mantes, quienes han sido testigos de hechos relacionados con el con­flicto armado en Colombia.

Aunque ésta no pretende ser una investigación sobre la familia de la provincia venezolana, en el capítulo ocho hago referencia a características que identifican a familias populares de Venezuela. Se mencionan aspectos que pueden observarse en grupos que no son exclusivos de la zona en estudio.

Privilegio lo micro-social. No pretendo dejar de un lado lo macro. Es en este último sentido en el que se han realizado la mayoría de los trabajos sobre la temática fronteriza. Por más enraizada en lo micro que esté una investigación sociológica, siempre tendrán que existir los hilos que establecen la conexión entre lo general y lo particular. Por ejemplo, las especificidades de las relaciones compra-venta en la fron­tera, expresadas en estrategias que los pobladores de la zona ejecutan en busca de beneficios, estarán dadas por las decisiones macro-econó­micas que se generen a partir de medidas económicas derivadas de la cúpula estatal de Colombia o de Venezuela.

La frontera es múltiple. Encierra misterios. Leyes explicitas e implícitas que se muestran, que se ocultan, sean éstas vistas desde el lado venezolano o del colombiano. Personajes como los narcotraficantes, los contrabandistas, los guerrilleros o los paramilitares, se vinculan con la gente común y con las fuerzas del orden de acá y de allá. Es diversa la frontera. Diversa también la manera de ser contada.

Entre mis objetivos estuvo el de servir de instrumento para que la voz de venezolanos y colombianos, que habitan en los pueblos limí­trofes en estudio, fuese escuchada. Escribo como un testigo más de la realidad fronteriza. Intento mostrar a través de lo contado, la manera en que se expresan aspectos del mundo cotidiano de la gente de la zona. Al igual que Marcel Mauss, pienso que: "...contra el teórico, el observador debe tener la última palabra y contra el observador, el indí­gena, que con frecuencia se hace observador y hasta teórico de su pro­pia sociedad." (Mauss en Levi-Strauss, 1997:11)

Este camino ha estado marcado por la presencia de rostros con nombres y con apellidos: Cora, Matilde, Concepción, Eleuterio, Sócrates, Lucas, Wilfredo, William, entre muchos otros lugareños, me dieron cabida en su mundo cotidiano. Intenté penetrar en la mira­da de tres generaciones de informantes. Desde su propio andar mos­traron aspectos de cómo se vive la condición de frontera en lo macro y en lo micro-social, en lo socio-estructural y en lo socio-simbólico. Valiéndose de la condición de la palabra como "ordenadora del mun­do", construyeron discursos para dar cuenta de la propia vida, enlazada a la de aquellos y aquello que ha tejido sus significados. Vivir en la frontera implica adaptarse a ella, al mismo tiempo, valerse de códigos que hacen posible las relaciones intersubjetivas entre actores sociales con sueños, esperanzas y frustraciones.

En lo teórico, construcciones conceptuales como el interaccionismo simbólico, la fenomenología, la etnometodología y la dramaturgia, han sido pilares fundamentales. Estas teorías tienen entre sus objetivos destacar el papel del sujeto social en la constitución de la sociedad. Asimismo, el análisis de discurso me permitió estructurar algunas dimensiones, para mostrar características de las familias entre­vistadas. Con la finalidad de articular contextualización teórica y contextualización empírica, las alusiones a los teóricos se realizan en el transcurso del texto, para de esta manera relacionar dos dimensiones, que a mi parecer, deben ir unidas en la presentación de los resultados obtenidos por el investigador.

La perspectiva metodológica que utilizo es la

Notas

1 De los himnos nacionales de Colombia y de Venezuela, respectivamente.

2 Coloco el nombre de la abuela a los otros miembros de la familia, para indicar al lector que pertenecen a una misma rama familiar.

3 Persona que se encarga de revisar el contenido de las pertenencias de los viajeros. En zonas como la frontera colombo-venezolana estos personajes cobran importancia debido al tráfico de drogas y el contrabando que se registra en estos lugares.

4 De esta manera se denomina en Venezuela a las barajas.

5 Cuando se utiliza la metodología cualitativa, en algunos casos, se estila cambiar el nombre a los informantes. En el interior del país se acostumbra llamar licenciado(a), a quienes poseen título universitario. Este joven me decía cariñosamente «Lice», como expresión de la «confianza-respeto» que yo le inspiraba. La palabra «Lice» era la manifestación de cierta mediación comunicativa. No te llamo Elizabeth. Pero tampoco Licenciada.

6 Veguero es la denominación que los llaneros dan a quienes se dedican a las faenas del llano.

7 Se denomina de esta manera a quienes de manera ilegal cruzan de México hacia Estados Unidos de Norteamérica .

8 En Cien años de soledad, Gabriel García Márquez describe una enfermedad que azotó a los habitantes de Macondo: "...lo más temible de la enfermedad del insomnio no era la imposibilidad de dormir, pues el cuerpo no sentía cansancio alguno, sino su inexorable evolución hacia una manifestación más crítica: el olvido... cuando el enfermo se acostumbraba a su estado de vigilia, empezaban a borrarse de su memoria los recuerdos de la infancia, luego el nombre y la noción de las cosas, y por último la identidad de las personas y aún la conciencia de su propio ser, hasta hundirse en una especie de idiotez sin pasado." (García Márquez, 1988:30)

9 Entiendo por socioanálisis introspectivo, la construcción que puede hacer un sujeto de su mundo de la vida, con énfasis en relaciones que en tanto ser social, tiene con el mundo que le rodea.

10 Este concepto se debe a E. Husserl. Alfred Schütz plantea que es el mundo donde la vivencia del sujeto tiene lugar. El mundo del día a día, a diferencia del mundo de los sueños. J. Habermas lo conceptualiza en su teoría de la acción comunicativa de la siguiente manera: "el mundo de la vida es el lugar trascendental donde se encuentran el hablante y el oyente, donde de modo recíproco reclaman que sus suposiciones encajan en el mundo... y donde pueden criticar o confirmar la validez de las pretensiones, poner en orden sus discrepancias y llegar a acuerdos".(Habermas, en Zamora: 2001:17)

 




Nombre: Daniela M Fecha: 16-06-10
Cometario: Buenas Profesora Elizabeth, me he encontrado con su artículo y debo decirleel que me ha parecido muy interesante y ameno para leer. Estoy muy interesada en el tema debido a que en estos momentos estoy realizando mi tesis en la escuela de Letras mención arte en la Universidad de los Andes. Sabe profesora, he buscado hasta el cansancio bibliografía que trate este asunto en particular, es decir el problema fronterizo entre venezuela y colombia, y pues solo he conseguido libros que estan fisicamente muy distantes de mi. queria preguntarle si usted tiene conocimiento de algun libro virtual o algún
Nombre: julio matías morantes carrasco Fecha: 16-09-08
Cometario: Distinguida profesora, hace 2 días me adentre en el municipio Rafael Urdaneta del Táchira su capital Delicias, desde la carretera sinuosa y adosada a riscos de inusitada hermosura se divisa la población de Regonvalia y Herran ambas localidades colombianas, y que al visitante incauto de la geografía fronteriza fácilmente podría confundirlo el paisaje binacional y suponer que eran poblados de un mismo país, en nuestro caso Venezuela.Mi interés es poder conocer su obra, por cuanto en este momento me encuentro realizando una investigación de carácter comunicacional para un medio televisivo region
Nombre: CLAUDIA GARCIA Fecha: 14-09-08
Cometario: Estoy leyendo uno de los textos relacionados con vida de frontera de la profesora Zamora,llevar a cabo esta lectura significa no solo conocer cómo es la vida en la frontera,la percepcion con respecto a la consideracion como ciudadanos de tal o cual territorio que los sujetos construyen en base a la cotidianidad,es deleitarse con un tipo de lectura ligera,una manera de redactar que llega al lector sin mayor conflicto;para quienes hemos leido tan solo uno de los libros de garcia marquez,podemos identificar la clara influencia de este escritor sobre la profesora Zamora.Es posible a traves de este
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