Caracas, sábado 19 de abril de 2014
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Modernidad, Globalización y Colonialismo
Fecha: 07-11-2007
Sección: Actualidad
Autor: Juan Carlos Zamora





  Modernidad, Globalización y Colonialismo
(Una primera aproximación)

Juan Carlos Zamora

Comprender los procesos que atraviesan al mundo en la actualidad supone un esfuerzo para develar las inevitables consecuencias que tiene el ordenamiento del mundo en torno a un modelo civilizatorio insostenible, que además de someter a la miseria a gran parte de la población mundial esta conduciendo al progresivo deterioro de la naturaleza y sus recursos. Así el proceso de globalización se constituye como la globalización  de la miseria para las mayorías y, por otra parte, del enriquecimiento de unos pocos grupos que concentran el poder político y económico en el mundo.

Ahora bien, para que podamos entender esto es necesario comprender los distintos elementos que componen y caracterizan a la globalización; así en principio podemos señalar que la desregulación del capital a nivel mundial inevitablemente conduce a altos niveles de desigualdad y exclusión; con la desaparición del Estado o su reducción a un estrecho ámbito de acción las mayorías empobrecidas se encuentran desprotegidas ante el avance del capital y la reorganización de la sociedad en función de éste; trayendo como consecuencia inevitable el establecimiento de un orden en el cual priva lo económico sobre lo social.  Y es justamente el aspecto económico el que se constituye como eje dinamizador y organizador de todos los ámbitos de la vida como veremos a continuación.

Resulta necesario señalar que es justamente la "cosmovisión liberal" y su concepción del ser humano la que le otorga rasgos distintivos al proceso de globalización  desde sus inicios. La Democracia Liberal/Moderna  es el resultado de la revolución democrática de occidente (Siglo XVIII) y supone la "imbricación histórica contingente" de dos tradiciones por una parte la tradición liberal -  la ley, los derechos humanos y la libertad individual- y la tradición democrática - Igualdad, representatividad y soberanía popular-[1] , estas dos corrientes se entrecruzan para dar origen a la forma de gobierno democrática que Occidente se ha encargado de expandir como "la forma ideal" de gobierno. Lo cual supone el nivel más "elevado" de organización política y social, conduciendo así a la satisfacción de las necesidades humanas y a su organización dentro de este marco con lógica propia y, en este sentido, con una visión del ser humano propia - el individuo solipsista-.

Para entender el concepto de democracia liberal y lo que ella implica no basta con estudiar los ideales bajo los cuales esta se expande - Libertad, Igualdad, Fraternidad-, es decir, en términos meramente formales. Porque esto no nos dice nada, incluso podemos afirmar que es justamente esto lo que la democracia liberal promete pero facticamente produce lo contrario. Los conceptos son históricos, condensan formas de vida que por abstracción se formalizan; el error en el análisis reside en el hecho de creer que el concepto es una entidad acabada y que es universal[2] . Desde esta perspectiva  la democracia liberal/moderna recibe profundos cuestionamientos debido a su profunda imbricación con los ideales de la ilustración y los procesos sociopolíticos que se dieron en la Europa Occidental a partir del siglo XVI y posteriormente con los profundos cambios del siglo XVIII - la llamada década de las revoluciones-, este concepto supone la creencia de un estado superior de la sociedad de allí se deriva que su forma de organización particular sea considerada como la forma de gobierno ideal y universal.

Así pensadores como Fukuyama ( ver: El fin de la Historia y el último hombre) llegan afirmar que la Democracia Liberal es la forma ideal de gobierno y que se corresponde con la etapa final de la historia de la humanidad, lo cual esconde tras de sí todo un imaginario que responde a la reproducción de un modelo de organización profundamente excluyente y su universalización, ahora esta concepción de la democracia liberal supone tres condiciones elementales en cualquier sociedad  para que pueda abrirse paso este modo de organización "superior":

* Economía de Mercado.

* Gobierno Representativo.

* Defensa de Derechos Jurídicos.

Por otro lado, resulta  evidente que la naturaleza, es decir, el mundo que habitamos se encuentran amenazado por un modelo de desarrollo inviable; la explotación de la naturaleza sin límites y/o sin controles con el único propósito del lucro privado ha traído como consecuencia -entre otras- la desaparición de especies y ha generado profundos cambios en el clima. Produciéndose así a lo largo y ancho del planeta fenómenos naturales que afectan de forma más feroz a los territorios más empobrecidos.

Estos elementos caracterizan el proceso de globalización actual, dentro de su estructuración histórica el mercado se constituye como mecanismo organizador de lo social, ya no solo dentro de los límites del ámbito económico como se postula en la tradición liberal clásica que se integro a la tradición democrática, dando origen a la llamada democracia liberal.

"...el mercado no se limita a actuar sólo como mecanismo organizador de un ámbito de la vida colectiva - lo que en la tradición liberal clásica se concibió como el ámbito de lo económico - sino que, tendencialmente pasa a convertirse en el principio organizador del conjunto de la vida colectiva. Se estaría pasando de una economía de mercado, a una sociedad de mercado..."[3]

La constitución del libre mercado como forma espontánea y natural de la vida colectiva, es uno de los mecanismos más eficaces del proceso de naturalización de la sociedad de mercado. Lo cual, como se ha demostrado históricamente, resulta en una amenaza clara para la democracia; donde los Estados- Nacionales ceden ante grupos de poder económico o se hallan indefensos ante estos. La idea del libre mercado y su difusión mundial tiene como propósito generar profundos cambios en la estructura económica mundial, produciendo  "privatización, desregulación y apertura económica en el mundo".

"En la medida en que se impone la lógica del mercado -rentabilidad, competencia y rendimiento - hacia cada vez más ámbitos de la vida social - la sociedad de mercado - la ciencia económica se va constituyendo progresivamente en la ciencia de la sociedad. No hay asunto de la vida colectiva al cual no se le pretende dar no solo una mirada, sino también una orientación normativa, desde la ciencia económica. Las demás disciplinas tienden a marginalizarse del debate sobre los principales asuntos públicos, y/o subsumirse en el paradigma de la economía. El saber económico es la verdad a partir de la cual se legitima la inmensa burocracia e institucionalidad de las organizaciones financieras y comerciales multilaterales, desde las cuales se dictaminan las políticas que deben adoptar parte de los gobiernos del mundo. Por ello, una reflexión crítica sobre los supuestos básicos que sirven de sustento a las ciencias sociales actuales pasa, necesariamente, por una consideración de la ciencia económica"[4].

Estos principios del libre mercado -rentabilidad, competencia, rendimiento-  que organizan todo el mundo social, junto al papel pasivo o reducido de los Estados -Naciones -como consecuencia del avance del capital-  son propios del neoliberalismo como discurso hegemónico de la sociedad moderna y encuentra en las ciencias sociales el instrumento que les otorga legitimidad e incluso le otorga capacidad de reproducción. Resulta necesario conocer donde surge la potencia naturalizadota de las ciencias sociales y su relación con el proyecto moderno, para así comprender los procesos que se desarrollan en el mundo, al igual que su constitución histórica.

La modernidad y la organización colonial del mundo:

La conquista de América supuso una reorganización del mundo, un proceso en el cual se produce la separación entre el mundo occidental - asumido como lo moderno - y los Otros - por definición inferiores y/o atrasados -, esta diferenciación se constituye en el modo como se dará la organización y jerarquización del mundo moderno.

"Con el inicio del colonialismo en América comienza no solo la organización colonial del mundo sino - simultáneamente la constitución colonial de los saberes, de los lenguajes, de la memoria y del imaginario. Se da inicio al largo proceso que culminara en los siglos XVIII Y XIX en el cual, por primera vez, se organiza la totalidad del espacio y del tiempo -todas las culturas, pueblos y territorios del planeta, presentes y pasados- en una gran narrativa universal. En esta narrativa, Europa es -o ha sido siempre- simultáneamente el centro geográfico y la culminación del movimiento temporal."[5]

Son principalmente dos los ejes que le dan un carácter colonial a los procesos que se dan en la constitución del capitalismo moderno y que  determinan los cambios que se producen en la realidad, estos son  la idea de raza y la articulación de las distintas formas de control del  trabajo y la producción con el capital, y más específicamente, con el mercado mundial.

El patron de poder mundial encuentra su origen en los procesos históricos que se desarrollan en  Europa, donde se configuran aspectos centrales que permiten el reordenamiento del mundo a través de un discurso hegemonizante que encuentra distintos instrumentos de legitimación y naturalización. Así la idea de raza, que permite en principio legitimar las relaciones de dominación impuestas por la conquista,  a pesar de ser un constructo mental,  se constituye en el primer criterio que permite la distribución de la población mundial en los rangos, lugares y roles en la estructura de poder de la nueva sociedad. Evidentemente esta idea se constituye como un elemento de colonialidad en el patron de poder. En función de esta concepción se considera como seres inferiores a los colonizados (es decir, los pueblos indígenas y sus tradiciones)  y se les trata como tales, se consideraba a los pueblos colonizados como "naturalmente" inferiores.

Hay un segundo aspecto distinto al anterior pero cuya relación estructural pasaría a constituirse en lo que se denomina como la división racial del trabajo y la producción, me refiero a la articulación de las distintas formas de control del trabajo, de sus recursos y productos alrededor del capital y del mercado mundial. Hay que tener presente, como lo señala Anibal Quijano, que la idea de raza "es literalmente un invento" y que esconde tras de sí la creencia en que son los europeos y el orden de su sociedad superiores a cualquier otro, el estadio ultimo de la evolución de las sociedad. Con la  organización y jerarquización de la sociedad en razas, y en función de esto, su inserción en la producción y el trabajo se produce la gran diferenciación que posteriormente como consecuencia de la dinámica mundial sería un modelo globalizado en la construcción de un nuevo orden. [6]

Así se inicia la re-configuración del mundo moderno, con la incorporación y diferenciación de espacios geográficos y sus poblaciones en torno a un centro hegemónico, Europa y su particularidad histórica, que se asume como universal. Estas poblaciones, sus territorios y sus cosmovisiones  fueron ubicados en una posición subordinada, en la cual, su propio modo de organización es considerado primitivo, atrasado (es decir, pre-moderno). Entronizando y asumiendo como natural el modo de organización -de lo social, lo económico, incluso, lo religioso- que se da en Occidente como el modelo a seguir por el resto de las poblaciones "atrasadas", se convierte en el sitio hacia donde debe dirigirse toda la humanidad.

Vale señalar, la naturalización de la sociedad liberal no surgió de forma "espontánea y natural" ni en Europa, fue justamente allí donde se dio lugar a una lucha civilizatoria; donde se impuso a "sangre y fuego " el modo de organización de la sociedad liberal. El paso del campesinado a la fabrica, no resulto de un acuerdo consensuado, todo lo que esto implicaba -jornada de trabajo, salario, es decir, la proletarización del campesinado- constituía una amenaza al modo de vida propia de una buena parte de la población, de allí la resistencia a la imposición de esta nueva lógica organización. A su vez, el paso de la propiedad comunal a la propiedad privada supuso un reordenamiento en la distribución y organización de la tierra, era necesario transformar al individuo y a las formas sociales.[7] Estos sucesos ocurren en Europa occidental durante el siglo XVIII, época de profundos cambios que vienen a re-configurar el mundo y las relaciones que se dan entre el centro hegemónico y la periferia con implicaciones que aún hoy son visibles, muchas de las cuales no han encontrado solución por encontrarse impregnadas de una lógica colonial. Es en este contexto en el cual surgen las ciencias sociales modernas imbricadas a todos estos procesos y constituyéndose como mecanismo de legitimación de este nuevo orden.

"A partir de este momento, las luchas sociales ya no tienen como eje al modelo civilizatorio liberal y la resistencia a su imposición, sino que pasan a definirse al interior de la sociedad liberal: estas son las condiciones históricas de la naturalización de la sociedad liberal de mercado. La "superioridad evidente" de ese modelo de organización social - y de sus países, cultura, historia y raza- queda demostrada tanto por las conquistas y sometimiento de los demás pueblos del mundo, como por la "superación" histórica de las formas anteriores de organización social, una vez que se ha logrado imponer en Europa la plena hegemonía de la organización liberal de la vida sobre las múltiples formas de resistencia con las cuales se enfrento."[8]

Bien, las ciencias sociales se encuentran desde su propio nacimiento impregnadas de estas lógicas de pensamiento coloniales y eurocentricas, de allí se deriva su utilidad como instrumento de legitimación y reproducción de este modo de organización en la construcción de teorías que pretenden dar explicación de los procesos que se dan en nuestra realidad en la actualidad, es desde estos estrechos límites desde donde se pretende dar una explicación del mundo, generándose así un circulo vicioso que no tiene salida aparente.

Resulta necesario el esfuerzo de deconstrucción histórica de los saberes modernos para develar los supuestos bajo los cuales opera y las implicaciones que representa para la construcción de otro mundo posible; así es evidente, la necesidad de re-pensar desde otros espacios la estructuración, dinámicas y procesos actuales. La construcción de un nuevo orden incluyente, sostenible, resulta prioritario para la humanidad y el planeta.

Bibliografía

BAUTISTA  S. Rafael. La cara fascista de la democracia liberal. Agosto 26, 2007. Artículo publicado en: http://www.tinku.org/content/view/2247/4/

LANDER, Edgardo (Compilador). La Colonialidad del saber. Eurocentrismo y Ciencias Sociales.. Buenos Aires-CLACSO

LANDER, Edgardo. LANDER, Edgardo. ¿Conocimiento para qué? ¿Conocimiento para quién? Reflexiones sobre la universidad y la geopolítica de los saberes hegemónicos. s/f

MOUFFE Chantal. La Paradoja Democrática. Editorial Gedisa. Traducción de Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar.


 

[1] MOUFFE Chantal. La Paradoja Democrática. Editorial Gedisa. Traducción de Tomás Fernández Aúz y Beatriz Eguibar. Pág 36

[2] BAUTISTA  S. Rafael. La cara fascista de la democracia liberal. Agosto 26, 2007. Artículo publicado en: http://www.tinku.org/content/view/2247/4/

[3] LANDER, Edgardo. LANDER, Edgardo. ¿Conocimiento para qué? ¿Conocimiento para quién? Reflexiones sobre la universidad y la geopolítica de los saberes hegemónicos

[4] LANDER, Edgardo. ¿Conocimiento para qué? ¿Conocimiento para quién? Reflexiones sobre la universidad y la geopolítica de los saberes hegemónicos

[5] LANDER, Edgardo. Ciencias sociales. Saberes Coloniales y Eurocentricos.  En: La Colonialidad del saber. Eurocentrismo y Ciencias Sociales. Comp. Edgardo Lander. Buenos Aires-CLACSO. Pág. 16

[6] QUIJANO Anibal. La Colonialidad del Poder. En: La Colonialidad del saber. Eurocentrismo y Ciencias Sociales. Comp. Edgardo Lander. Buenos Aires-CLACSO.

[7] LANDER, Edgardo. Ciencias sociales. Saberes Coloniales y Eurocentricos.  En: La Colonialidad del saber. Eurocentrismo y Ciencias Sociales. Comp. Edgardo Lander. Buenos Aires-CLACSO. Pág. 20-

[8] LANDER, Edgardo. Ciencias sociales. Saberes Coloniales y Eurocentricos.  En: La Colonialidad del saber. Eurocentrismo y Ciencias Sociales. Comp. Edgardo Lander. Buenos Aires-CLACSO. Pág. 22




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